A veces nos preguntamos como tecnología tan avanzada, la cual tenemos cada vez más cerca y oímos repetidamente en diferentes medios, nos puede realmente ayudar en nuestra vida cotidiana o laboral.

Esa pregunta creo que aún se hace más difícil de contestar cuando tu profesión consiste en estar en un aula y enseñar a niños que rondan una edad entre 9 y 16 años.

Como la Inteligencia Artificial (IA), el aprendizaje automático o simplemente los robots pueden realmente aportar y sumar algo a nuestra aula, para que las experiencias o metodologías que se usan en clase sean realmente útiles.

Para contestar esta pregunta os voy a contar una experiencia de aula que he llevado acabo en el Colegio Europeo de Madrid y que se llama “Art-FaceFelling”.

¿En qué consiste Art-FaceFelling?

Este proyecto nace de trabajar las expresiones de los retratos en nuestra clase de Arte. No solo explicamos la historia de cuadros como La Gioconda, Las Meninas ó El Grito, si no también intentamos ver la expresión o sentimientos que muestra ese cuadro cuando fue pintado. Una manera de trabajar la inteligencia emocional en el aula para que los alumnos aprendan a detectar sus emociones propias y ajenas, comprenderlas y utilizarlas de forma positiva y beneficiosa.

Para este proyecto me ayude de una idea como es el reconocimiento facial por medio de un dispositivo. Si somos capaces de identificar una cara, también es posible que la tecnología nos ayude a saber si está triste o feliz.

Se desarrolló una Aplicación móvil, basada en PowerApps de MicrosoftEDU, que mediante el reconocimiento de Patrones en la cara, era capaz de jugar con los porcentajes de Alegría, Tristeza, sorpresa y miedo. Algo muy intuitivo para nuestros alumnos!.

Esta tecnología nos dio una gran oportunidad para realizar una actividad de aula totalmente diferente, objetiva y sobre todo divertida para tratar y mostrar las emociones en el aula.

Con mi compañera Ruth Botto, Profesora de Arte y dibujo, decidimos llevar acabo esta actividad usando nuestra App. La actividad consistía en que nuestros alumnos debían elegir un retrato de un pintor que habían estudiado anteriormente.

El siguiente paso era documentarse de ese cuadro y del personaje que en él estaba pintado, esto nos daba el enfoque de qué tipo de persona y carácter podría tener. Una vez realizado este paso analizábamos el cuadro con nuestra App para ver las emociones que según la IA mostraba cuando se le pintó.

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Después de esta parte de Historia y Arte, entraba en acción el Dibujo, les pedimos a los alumnos que se hiciesen una foto intentando mostrar la misma emoción que su cuadro, incluso imitando la postura.

Gracias a nuestra App ellos podían repetir y analizar tantas veces su foto como necesitaran, para acercarse a ese “porcentaje” de emoción que estaban buscando.

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Finalmente, la parte final de la Actividad era dibujar sobre un folio en blanco su foto, y jugando con diferentes técnicas de dibujo que mi compañera Ruth les explicó, poder hacer que también ese dibujo analizado por la App tuviera el mismo nivel de expresión.

La mínima expresión de tristeza que nos muestra “el Caballero con la mano en el pecho” pintado por el Greco.

Dibujar esa sorpresa o miedo que nos refleja “El Grito” de Edvard Munch.

Esta es una manera de mostrar cómo compleja tecnología podemos llevarla al aula, no simplemente con el objetivo de mostrarla, si no como una herramienta magnifica para unir diferentes asignaturas o metodologías en una sola actividad de clase.